Corte la carne en trozos de unas dos o tres pulgadas. Ponga todos los ingredientes en una cacerola. Déjelos en remojo durante media hora. Ponga la cacerola al fuego y cuando rompa el hervor baje la llama para que se cocine a fuego mediano durante dos horas aproximadamente. Debe mantenerse la cacerola bien tapada. Cuele el caldo.